He asistido al pase gráfico de La venganza de Don Mendo en el Teatro Amaya y puedo afirmar que la producción ha superado con creces mis expectativas. Desde el primer momento ha resultado evidente el esmero con el que se ha trabajado cada detalle del montaje. La escenografía recrea con acierto el universo de la obra, el vestuario aporta riqueza visual a los personajes, y la iluminación contribuye a crear la atmósfera adecuada para cada escena.
Uno de los mayores aciertos de esta propuesta reside en el trabajo interpretativo. El elenco demuestra una notable compenetración y un dominio del ritmo cómico que permite que el texto de Pedro Muñoz Seca conserve toda su frescura y capacidad para arrancar carcajadas más de un siglo después de haber sido escrito. Por todo ello, no puedo hacer otra cosa que recomendar esta función a quienes disfrutan del teatro de calidad y de los grandes clásicos de la escena española.
El Teatro Amaya acoge durante el mes de junio una de las apuestas privadas más ambiciosas de la temporada teatral: La venganza de Don Mendo. La producción destaca por reunir a un numeroso elenco de hasta 20 intérpretes sobre el escenario, una cifra poco habitual en los tiempos actuales. Gracias a este amplio reparto, el espectáculo da vida a un total de 37 personajes, respetando la esencia y la riqueza del texto original.
Al frente del reparto se encuentra Leo Washington, encargado de dar vida al inolvidable Don Mendo, protagonista absoluto de esta célebre comedia coral que continúa conquistando al público generación tras generación. Junto a él participan rostros muy conocidos para los espectadores, como Josele Román, José Carabias, Carlos Manuel Díaz y Félix Álvarez “Felisuco”, entre otros destacados intérpretes.
La dirección corre a cargo de Esperanza Lemos, quien afronta con precisión el reto de coordinar un reparto tan amplio, manteniendo el dinamismo y la agilidad que exige una de las obras más representadas y queridas del repertorio teatral español. La producción, impulsada por CVA y C&G Producciones, apuesta por recuperar el texto original de Pedro Muñoz Seca, reivindicando el valor de un clásico que sigue plenamente vigente gracias a su ingenio, su humor y su capacidad satírica.















