Una parodia surrealista del cine de terror. Dos amigos deciden realizar una estafa para ganar dinero a costa de fingir un exorcismo. Las cosas a partir de entonces empiezan a volverse muy extrañas y tendrán que intentar sobrevivir a asesinos en serie y trampas mortales, siempre con mucho humor

nace de las ganas de explorar el absurdo en la comedia y de retorcer los clichés y tópicos del cine de terror más comercial que todos tenemos en la cabeza. Personalizar la típica frase que le gritas al televisor: “no abras ese armario”. A su vez, se quiere contar una historia que habla de mujeres que darían cualquier cosa por avanzar y como el mundo puede serles bastante hostil.