Plume es animado, hablador, juguetón. Taciturna, habla poco pero observa, escucha. Su pasión es la música.
Sus casas están cerca, pero todo parece separar a Plume de Taciturne. Hará falta la noche, sus ruidos hostiles, sus sombras inquietantes para que aprendan a conocerse, a domar sus diferencias y a hacerse amigos.
Une lune entre deux maisons es una nueva versión de la ya clásica pieza escrita por Suzanne Lebeau en 1979, considerada una obra fundadora del teatro para la primera infancia canadiense y de la reconocida compañía Le Carrousel. Esta fábula poética, que la autora escribía entonces para su hijo de tres años, explora los cambios y evoluciones a los que se enfrentan los niños a partir de esa edad. Aborda sin concesiones la apertura al otro y al mundo apoyándose en un universo simbólico al que todos los pequeños se adhieren instintivamente. La compañía ya volvió a hacer un remontaje de la obra en 2010 con gran éxito. En 2019 se estrena esta nueva versión, 40 años después de la original, ahora con la dirección de Marie-Eve Huot. Une lune entre deux maisons se ha representado por compañías de muchos países, también españolas, pero nunca antes la versión de Le Carrousel se ha visto en España. Suzanne Lebeau explica por qué se decidió a retomar la pieza:
«La fábula destaca este período crucial en la evolución del niño: el de la autoafirmación. Este período durante el cual el niño se define en relación con el mundo, con el otro, con lo desconocido. Este período en el que nacen las primeras preguntas, los primeros verdaderos contactos con el entorno y, por ende, los primeros conflictos (…) Cada vez, me daba cuenta hasta qué punto la estructura binaria del texto de ‘Una luna’ llega a esos pequeños y su visión maniquea del mundo, hasta qué punto la línea dramática cuenta una verdadera relación humana, hasta qué punto la economía de las palabras, inspirada por el lenguaje mismo de los más pequeños, desborda en imágenes poderosas cuya carga simbólica los toca directamente.»
Reivindicando la necesidad de un verdadero encuentro artístico, Le Carrousel sitúa la pregunta «¿Qué decir a los niños?» en el centro de su proceso de creación y prosigue una reflexión profunda sobre la autocensura del artista ante el público joven. Basándose en un trabajo de investigación que empuja límites y fronteras, los fundadores Suzanne Lebeau y Gervais Gaudreault desplegaron su pasión para establecer un repertorio de obras originales consideradas, en Quebec y en el extranjero, como hitos en la historia del teatro para público joven.
Hace mas de 40 años que Le Carrousel trata de derribar las separaciones entre públicos y entre prácticas, con la convicción de que un teatro que se dirige a los niños tiene que interpelar y desestabilizar también a los adultos. Esta visión singular de la infancia y del arte es defendida ahora por Marie-Eve Huot que se une a Gervais Gaudreault en la codirección artística de la compañía. Esta transmisión es una ventana que se abre al futuro y será garantía de una tradición a transcender para que haya continuidad y evolución de la historia.