‘Obskenographia’ de Albert Chamorro Serrano gana el XI Premio Internacional Artez Blai de Investigación sobre las Artes Escénicas
11.01.19


El jurado del Premio Internacional de Investigación Artez Blai sobre las Artes Escénicas, compuesto por Guadalupe Soria, Manuela Vera, Natalia Monge y Fernando Gómez Grande, decidió en una sesión de conexiones múltiples celebrada en Madrid el pasado 21 de diciembre, otorgar el premio de la edición del año 2018 a la obra ‘Obskenographia’ de Albert Chamorro Serrano.

La obra, seleccionada entre trabajos presentados del Estado español, Colombia, Argentina y México, es destacada por el jurado por la libertad con la que se acerca al concepto general de escenografía. El propio autor asegura que: “pretende arrojar una mirada distinta sobre el hecho escenográfico en particular y sobre el arte escénico en general, tratando de desarrollar una reflexión sobre cómo se entienden estos en otros marcos de nuestra realidad, tales como la arquitectura, la antropología, la historia o la ciencia política”.

El jurado ha emitido una adenda al acta que recomienda la publicación de la obra presentada a este premio y que quedó finalista: ‘Commedia dell’Arte: historia de un teatro artesano’ de Fernando Llera, y que tiene como objetivo analizar la presencia y la relevancia de la Commedia dell’Arte en los contextos académicos, en la profesión teatral y en la investigación científica.

EL PREMIO

Este premio que organiza la Asociación Cultural Artez Blai Kultur Elkartea y que consiste en la publicación de la obra ganadora en la colección "Teoría y Práctica" de la editorial vasca Artezblai, editora asimismo de la Revista de las Artes Escénicas ARTEZ y del periódico digital www.artezblai.com, tiene un historial compuesto por los siguientes títulos:

I: 'El arte del actor en el siglo XX. Un recorrido teórico y práctico por las vanguardias' de Borja Ruiz

II: 'El poder silencioso de la experiencia corporal en la danza contemporánea' de Zulai Macias Osorno

III: 'Hamlet y el actor. En busca del personaje' de Denis Rafter

IV: 'La construcción del espectador en el teatro breve de José Sanchis Sinisterra' de Cristina Ferradás; y 'La interpretación actoral en ópera' de Susana Egea

V: 'Fundamentos de la puesta en escena en el teatro de Peter Brook' de Juan Antonio Bottaro

VI: 'La razón pertinaz' de José Luis García Barrientos

VII: 'Notas y contranotas para una estética teatral (Aportaciones de la escena al pensamiento contemporáneo)' de Enrique Herreras Maldonado

VIII: 'Del escenario teatral al escenario social: teatro, discapacidad e inclusión social' de Hitandehui Margarita Pérez Delgado

IX: 'El Circo en España. Una revisión crítica desde la investigación' de Miguel Ángel Tidor López

X: 'La danza de las emociones de Alain Platel' de Natalia Monge


ALBERT CHAMORRO SERRANO (Barcelona, 1996)
Nacido en el barrio barcelonés de Gracia, muy pronto se traslada a Sabadell, donde estudia en varias escuelas de arte. Con 17 años entra a formarse en arte dramático en el Institut del Teatre, en la especialidad de escenografía. Paralelamente realiza cursos de dramaturgia, interpretación y diseño en diferentes espacios como la Sala Beckett o la Fundación RCR Arquitectes, con creadores como Sergi Belbel o Alfons Flores. También realiza prácticas en espacios como el Teatre Lliure con el escenógrafo Max Glaenzel. Actualmente cursa un máster en Derechos Humanos, democracia y globalización en la UOC. Funda el colectivo Virtual Anarchy con el objetivo de explorar lenguajes escénicos que fusionen las últimas tecnologías con aspectos sociales y políticos de la realidad cotidiana. También forma parte del grupo fundador de Muda, un nuevo portal web interactivo sobre artes vivas diseñado para acercar las voces más invisibles de este mundillo a nuevas generaciones, previsto para principios de 2019.


Albert Chamorro, sobre el premio
¿Qué te llevó a escribir este trabajo?

Estaba estudiando el cuarto año de carrera en el Institut del Teatre y tenía muchas ganas de sacarme el grado rápido para poder hacer mis cosas. Aunque en los estudios de grado del Institut pone que son cuatro años, la mayoría de gente se los saca en cinco o más porque, en resumen, es una avalancha de trabajo brutal y no te da la vida. De hecho, luego me contaron que yo era el segundo alumno en como veinte años de los estudios en acabarlos en cuatro años, imaginad cómo es el panorama. Pero yo quise acabar cuanto antes y decidí enfocar el trabajo hacia una parte más de investigación, un trabajo escrito que me permitía dedicarle más tiempo que a uno práctico. Aparte me interesaba explorar una parte más literaria que desde una asignatura en primero se había despertado en mí y que no había tenido la oportunidad de explorar más que en algunos cursos externos de dramaturgia. Enfoqué el proyecto hacia desarrollar formas diferentes de comprender el hecho escenográfico (y, por extensión, todo el arte escénico) en ópticas diferentes. Y me salió esto. Existe una voluntad en mi trabajo de expandir el campo de lo escénico, de romper con la clasificación, difuminar las líneas entre lo artístico y de las otras cosas que en nuestra sociedad son consideradas como más importantes, como la política o la economía. Y este trabajo fue lo que me salió, escrito a contratiempo en un mes y medio pero larvado durante cuatro años.

¿Qué supone para ti ser el ganador del XI Premio Internacional Artez Blai de Investigación sobre las Artes Escénicas?

Pues lo que supone todavía no lo sé, porque todavía lo estoy procesando. Pero lo que espero que suponga es que visibilice mi trabajo y mis inquietudes hasta allí donde llegue la noticia, y que eso se traduzca en una cosa muy sencilla pero a la vez muy compleja de conseguir por aquí: oportunidades de trabajar. No revelo nada si digo que las oportunidades para la gente que empieza en este mundillo de desarrollar su creatividad son altamente escasas. Por no decir que puedo contar con los dedos de una mano las pocas oportunidades que existen para gente anónima de desarrollar un proyecto escénico de forma digna (y por digna entiendo cobrar algo, simplemente). Existe una creencia casi mitológica por estas tierras y que te inculcan desde pequeño que es que si decides estudiar una carrera relacionada con el mundillo artístico, como es mi caso, no puedes esperar ganarte la vida con ello. Que es como hacer un hobby pero pagando bastante. Y esa creencia, que de forma tan efectiva nos han metido entre ceja y ceja, creo que es muy nociva, o directamente peligrosa. Y lo que más miedo me da es que no es una cosa solo del pack de lo artístico, sino que lo veo en gente del pack de ciencias, de humanidades, y otras. Cuando me llamaron para informarme de que había ganado el premio pasó algo muy gracioso. Los miembros del jurado se sorprendieron al ver que un chaval de veintidós añitos (recién cumplidos) hubiese escrito eso. En cierta forma eso me halaga, pero a la vez pienso que en realidad no es tan raro. Hay mucho talento joven (y no tan joven) escondido. Algo de ese talento logra emerger. Otro tanto, proporcionalmente mucho mayor, termina ahogándose. Y cosas como este premio son las que necesitamos, en mayor medida. Cosas que generen oportunidades.







NP

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