Nace UNIR Espacio Escuela de Actores
22.04.15


Esta mañana se ha presentado a prensa UNIR Espacio Escuela de Actores.
El conocido periodista Ignacio Amestoy ha moderado la presentación en la que han intervenido Manuel Hernández, director de la escuela, y Javier Villán, periodista, poeta y autor de "Hablando de España", una de las obras presentadas en el Primer Festival UNIR.

La Fundación de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) en su actividad de Extensión Cultural, en la que el Teatro es una de sus prioridades como lugar de encuentro, da un paso más abriendo un ámbito en el centro de Madrid, UNIR Espacio, que dará cabida a su Escuela de Actores, con series de muestras escénicas y ciclos de conferencias sobre el Arte Dramático.

Es la sede de UNIR Escuela de Actores, que tiene aulas y platós para la enseñanza de actores, directores, guionistas, productores y presentadores de teatro, cine y televisión.

El nuevo ámbito teatral de la UNIR está en el número 16 de la calle Arapiles, en el barrio de Chamberí, donde ha estado ubicado "El Sol de York", una referencia escénica en los últimos años. Alberga una sala de 166 localidades que dará cabida a producciones de la propia Escuela de Actores. Periódicamente acogerá muestras teatrales como la que se prevé para esta primavera, el Primer Festival de Teatro UNIR Chamberí, que reunirá realizaciones del centro y otras invitadas ex profeso.

El Primer Festival de Teatro UNIR Chamberí se desarrollará del 7 23 de mayo, con el siguiente calendario:

Del 7 al 10 de mayo
"Las mocedades del Cid", de Guillén de Castro. Versión Daniel Pérez.
Producción de UNIR Escuela de Actores.

14 al 17 de mayo
"Hablando de España", de Javier Villán. Producción Antonio Cirre Herédia.
23 de mayo
"León Felipe. Lágrimas sobre el viento", de José Gabriel López Antuñano e Ignacio García, con Santiago Ramos.
Producción de Es-Arte.

Sobre Las mocedades del Cid

Como director de teatro y cine, siempre estoy buscando textos que me interesen, que me motiven, que me muevan. Sin embargo, en ocasiones ocurre que cae en tus manos un texto que no tienes en la cabeza, que no estás buscando. Eso es exactamente lo que me ha ocurrido con Las mocedades del Cid. Que de pronto cayó en mis manos una magnífica versión de Daniel Pérez, de un texto que tenía olvidado, y que ha resultado ser una gratísima sorpresa a muchos niveles.
Por supuesto, recordaba este clásico de mis años de estudio. Recordaba que era una obra pionera del Siglo de Oro que supo refundar leyendas con la tradición histórica, contribuyendo de manera decisiva a la creación de lo que podríamos denominar un verdadero teatro nacional.
Lo que no recordaba era que bajo sus versos trágicos y heroicos sobre el honor y la nobleza, había mucho más que la historia del mítico Rodrigo Díaz de Vivar. En mi opinión Las mocedades del Cid es un relato absolutamente contemporáneo que conjuga al mismo tiempo una aproximación historicista valiente y apasionada con una visión absolutamente singular del anhelo por entenderse, por aprender, por ser mejor persona.
El montaje que proponemos ahora, sobre la espléndida versión de Daniel Pérez, es riguroso y fiel al espíritu del texto original, pero aportando también desde la puesta en escena una visión personal de aquello que estamos contando (como debería hacer siempre el teatro en mi opinión). Nueve actores sobre el escenario unidos por una cadena invisible, contando precisamente una historia sobre la lealtad, sobre la amistad, sobre el amor más allá de lo plausible.
Espero que los espectadores disfruten del espectáculo. Que se hagan algunas preguntas acerca de lo que somos, de lo que fuimos, y de lo que seremos. Espero que aprendan también algunas cosas. Y sobre todo espero que los espectadores pasen un rato entretenido. Roberto Santiago. Director de Las mocedades del Cid.

Sobre Hablando de España

El imperativo categórico que puso en marcha Hablando de España, antes Que trata de España, con verso expropiado a Blas de Otero, fue: Que callen los políticos y hablen los poetas. Cuando empecé a hacer la selección de poemas, que podría ser esta u otra u otras, igualmente significativas, el meollo de la cuestión era elemental. Era la sospecha de que los políticos, con frecuencia, embrollan lo que los poetas tienen claro: la apasionada racionalidad de los sentimientos. Eso era y sigue siendo España para los que continuamos en esta aventura: una idea, sentimiento, al que no se le pueden poner puertas: libre como el campo sin que la amenace la sombra de Caín. La política es sectaria, la poesía es universal.
Lo políticos tienden a politizarlo todo; es decir, a privatizar sentimientos comunes a mucha gente y de distinto signo. Pero los poetas no, y cuentan para ello con un arma que es siempre menos letal que los discursos doctrinales. En ese lema imperativo, “que callen los políticos y hablen los poetas”, hay ecos de un Maiakowski apocalíptico: “que callen los oradores/ camarada máuser, tiene usted la palabra”, pero ecos muy lejanos.
Teniendo en cuenta el destino traicionado de la revolución que había querido apuntalar con versos y teatro, acaso no le faltara razón, y sabiendo que Maiakowski acabó suicidándose, no sé si el riesgo merece la pena. “Que callen los políticos y hablen los poetas” es acaso menos revolucionario, aunque más ambicioso.
Hablando de España, parte, de un vislumbre geopolítico muy claro: la unidad de España dentro de una pluralidad cultural e idiomática; un Estado único con distintas sensibilidades, lenguas y culturas. Hablando de España tiene una intención política y una intención poética; la nómina de poetas elegidos que hablan de España desde el dolor y, a menudo, desde el destierro, empieza con el soneto de Quevedo, “Miré los muros de la Patria mía”. Nos parece un punto de partida irrebatible. Javier Villán, autor de Hablando de España.

Sobre León Felipe, lágrimas sobre el viento

La historia de León Felipe es, como su poesía, un símbolo de lo extraordinario y de lo cotidiano a un tiempo, la de un hombre de la tierra castellana y de su sencillez, pero que vuela sobre ese polvo y ese viento hasta esculpir poemas infinitos. Su historia es la de un país, o mejor dicho, la de dos, sus dos patrias, ambas queridas y ambas dolorosas.

León Felipe es el hombre que pierde una patria para encontrar otra, que pierde una vida para inventar otra, que pierde un patrimonio, unas ilusiones, un pasado y un sueño para encontrar otro más allá del océano. Toda una generación, la de los exiliados de la República, los trasterrados, los derrotados por el fascismo y la intolerancia, tuvo que inventar su nueva patria en el país que les acogió, en el México republicano del general Lázaro Cárdenas, que abrió los brazos a obreros, a sindicalistas, a maestros, a artistas y a intelectuales como el ilustre zamorano.

Decía Federico García Lorca tras sus viajes americanos que "el español que no ha estado en América no sabe qué es España". Y Valle Inclán profetizaba antes de que el país se desmembrara que "España no está aquí, está en América. En México está la esencia más pura de España". Lamentablemente a ambos les dio la razón la sangría de la Guerra Civil española y el posterior destierro y exilio de toda una generación. España se empobreció con una visión monolítica y sesgada, estrecha ideológicamente, y México se enriqueció con su generosa acogida al poner su tierra al servicio de toda esa simiente intelectual, artística y republicana que lloraba su patria y deseaba inventarla de nuevo allende los mares. Ellos supieron, León Felipe, y Bergamín, y Domenechina, y Max Aub y tantos y tantos otros, inventar una España mejor allí, sin estridencias ni folclorismos, y esa España nueva y mejor se llamó y se llama México. Por eso León Felipe es poeta español y mexicano, por eso y porque llegó allí antes de la guerra de la mano del gran poeta e intelectual Alfonso Reyes, quien tuvo que sufrir el exilio en sentido contrario y que acogió a generaciones de republicanos. Y porque allí dejó una herencia presente en cada rincón y cada poeta del país.


León Felipe murió en México en septiembre de 1968, semanas antes del peor episodio de la historia mexicana de la segunda mitad del siglo XX, la matanza de estudiantes de Tlatelolco, en Ciudad de México, donde el 2 de octubre de ese año murieron un número ingente, aún sin definir con exactitud, de inocentes y soñadores jóvenes mexicanos.
Ese fue el sangriento epitafio del poeta, escrito con la misma sangre inocente que anegó la España que tuvo que abandonar llena de cunetas y paredones convertidos en cementerios, y con la misma que hoy se entierra en fosas comunes en muchos estados mexicanos. Leer a León Felipe hoy, escucharle a él y a su mujer, la mexicana Berta Gamboa, desde una España en paz que mira a un México asolado por situaciones de violencia e injusticia insoportable hoy en día, supone un nuevo reflejo barroco y una amargo y eterno retorno.

Ese es nuestro homenaje, recordar al gran poeta y al hombre comprometido con su tiempo y con sus ideas, el inmenso humanista que nos dice con cada verso lo que somos y seremos siempre:
"El hombre es lo que importa. El hombre ahí, desnudo bajo la noche y frente al misterio, con su tragedia a cuestas, con su verdadera tragedia, con su única tragedia... La que surge, la que se alza cuando preguntamos, cuando gritamos en el viento: ¿Quién soy yo?". Ignacio García, director de León Felipe, lágrimas sobre el viento.





UNIR Teatro

UNIR Teatro es la productora teatral de la Universidad Internacional de La Rioja, “La Universidad en Internet”, que en sus cinco años de existencia sobrepasa los 20.000 alumnos en todo el mundo, especialmente en España y América. En los últimos dos años, UNIR Teatro, bajo el lema “El teatro como lugar de encuentro”, ha producido espectáculos tan sobresalientes como Tomás Moro, una utopía, de Shakespeare y otros autores isabelinos, dirigida por Tamzin Townsand, con estreno absoluto en España, en el Festival de Teatro Clásico de Almagro, y que durante dos años ha recorrido los escenarios de España, o El jardín de los cerezos, de Chéjov, con dirección de Ángel Gutiérrez, maestro de actores y directores en Rusia y España, que ha sido emblema de UNIR Teatro.

UNIR Teatro en estos dos años ha promocionado por toda España montajes como el realizado por Rakatá-Fundación Siglo de Oro, Enrique VIII, de William Shakespeare, que se estrenó en el Globe de Londres, en la Olimpiada Cultural. También otras obras de compañías profesionales españolas, como El chico de la última fila y La lengua en pedazos, de Juan Mayorga. Y este año participó en la producción, con la Compañía Nacional de México, de la obra La sangre de Antígona de José Bergamín, dirigida por Nacho García, realizando con este motivo en la capital mexicana unas jornadas sobre el exilio español con estudiosos de América y España.

En su preocupación por la promoción del teatro, además de la producción y distribución de montajes como los indicados, en el terreno de la educación y la docencia mantiene con sus elencos sesiones escolares en teatros como el Español de Madrid, y ha realizado encuentros de críticos y estudiosos, o seminarios de teatro on-line con personalidades de nuestro teatro.
Este curso se ha puesto en marcha el Máster en Dirección y Dramaturgia teatrales; un máster on-line, como no podía ser de otra forma en “La Universidad en Internet”, abierto a todas las geografías.

Verdaderamente, el lema “El teatro como lugar de encuentro” permite a la Universidad Internacional de La Rioja, UNIR, que a través del teatro nuestros alumnos, ex alumnos, profesores, amigos y amantes del arte dramático en general puedan tener un ámbito de eso, de encuentros, de descubrimientos.

SOBRE UNIR

100% online, la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) se caracteriza por tener un modelo pedagógico propio con una metodología que permite desarrollar una formación de calidad y personalizada. Los alumnos reciben clases online en directo, se imparten más de 1.350 clases online semanalmente. El estudiante tiene un tutor que le acompaña y ayuda durante toda su carrera y dispone de un campus virtual con la tecnología más innovadora y los recursos académicos que necesita. En la actualidad UNIR tiene más de 20.000 alumnos, de los cuales 5.000 son latinoamericanos, y 1.500 empleados (1.050 docentes e investigadores). Se imparten 15 Grados, 3 cursos de adaptación, 26 Másteres Oficiales y 31 Títulos Propios. Fue aprobada oficialmente en el año 2009 y desde entonces se han graduado más de 11.140 estudiantes.







NR
Foto: www.emiliotenorio.com

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