Un texto de Carlota Pérez-Reverte, inteligente, ágil y divertido, que podría recordar a autores como Jardiel Poncela pero pasado por el filtro de Agatha Cristie, permite a seis actores lucirse en una comedia negra un tanto atípica.

La impecable dirección de Alberto Castrillo-Ferrer da frescura a una obra que se hace demasiado corta pese a la hora y 45 minutos que dura.
En contacto directo con la autora, el director ha acortado algún texto y suprimido alguna escena. Carlota Pérez-Reverte incluso ha escrito una nueva escena a sugerencia de Alberto Castrillo-Ferrer.

La entrada del público, a escenario abierto, es acompañada por el sonido de una radio que va situándonos en época… más o menos, porque aunque la escenografía y vestuario nos llevan a los años cincuenta del siglo pasado, hay algunas asincronías en el texto que nos hacen dudar en algunos momentos.

Muy interesante el empleo del vídeo en esta obra. La presentación de personajes, a caballo entre el comienzo de un film de Blake Edwards y uno del agente 007, me ha encantado. Sin duda todo un acierto.

El día que yo asistí era comidilla nacional el “aparcamiento” de un coche cargado de botellas de butano en la sede del PP y en una de las escenas se hace mención a este tema. Obviamente la obra está viva y admite modificaciones o insertos de acuerdo con la actualidad.

Yo lo he pasado genial viendo ‘Perdona si te mato, amor’ por tanto no puedo sino recomendar esta comedia a todo el mundo. La vais a disfrutar.