Testosterona

Un desafío a doble o nada. Interpretada por Miguel Ángel Solá y Paula Cancio, dramaturgia de Sabina Berman y dirección de Fernando Bernués

Dos personas. Solo dos.

¿Pueden dos personas cambiarse mutuamente el destino? ¿Pueden, durante una larga plática, cara a cara, transformarse la química con que viven? ¿Existen las conversaciones decisivas?

Conversaciones: las pláticas que nos convierten en otros, para siempre.

El teatro sirve para mostrar a la tribu lo que es posible. La primera intención de Testosterona es mostrar lo que dos personas pueden lograr la una en la otra.

Un hombre y una mujer en el piso 32 de un rascacielos. Ahí donde se toman decisiones que afectan a millones.

¿Cuál es la relación entre hombres y mujeres en el siglo 21?

La segunda intención de Testosterona es transparentarlo.

Si en el siglo 20 las conversaciones decisivas sobre la relación entre los géneros, ocurrieron en las salas y las cocinas de los hogares, hoy están ocurriendo en las oficinas de los pisos más altos de los rascacielos.

Y por fin, la tercera intención de la obra. Regresar a la esencia del teatro. A sus elementos más simples y más honestos.

Luz, actuación, palabras. Tercera llamada, tercera: empieza la acción de la Testosterona: