Àlex Rigola cuestiona los límites de la libertad en 'Un enemigo del pueblo'
04.08.18


¿Hasta qué punto somos libres? ¿A qué precio? ¿Nos autocensuramos? ¿Qué valor tiene nuestro voto? El conflicto ético entre el individuo y la sociedad que planteaba Henrik Ibsen en su obra Un enemigo del pueblo se traslada, en versión y dirección de Àlex Rigola, a la realidad de una compañía de teatro contemporáneo en esta nueva producción con la que El Pavón Teatro Kamikaze inaugura la temporada 2018_19. Nao Albet, Israel Elejalde, Irene Escolar, Óscar de la Fuente, Francisco Reyes y Guillermo Toledo protagonizan esta obra que podrá verse del 29 de agosto al 7 de octubre y que, a través de un juego metateatral, nos invita a reflexionar sobre los límites de la libertad y la validez de la opinión de la mayoría.

En esta versión libre a cargo de Àlex Rigola, una compañía de artes escénicas recibe subvenciones públicas otorgadas por un partido político con ideales y acciones contrarias a su ética. Los miembros de la compañía deciden callar lo imprescindible para no perder las ayudas que dan viabilidad a su proyecto artístico. ¿Con qué fuerza moral suben después estos artistas al escenario e intentan mostrarnos su visión del mundo?

Ibsen, uno de los autores que más ha influido en el teatro contemporáneo, traza en Un enemigo del pueblo un gran discurso sobre el conflicto del individuo y la sociedad para denunciar la corrupción del poder y la manipulación de los medios. El doctor Stockmann, médico del pueblo, descubre que las aguas del balneario, principal atracción turística y motor de la economía local, están infectadas y que es necesario cerrar y acometer obras por el peligro que suponen para la salud de la población. Pero eso conlleva unas consecuencias económicas que nadie está dispuesto a asumir y los poderes políticos y mediáticos, con el apoyo del pueblo, harán lo posible por censurar su discurso. Lo interesante y que sigue suscitando polémica es la tesis de que el enemigo más peligroso de la razón y de la libertad es la opinión de la mayoría.

En su versión libre, Rigola traslada este conflicto moral y de intereses a la realidad de una compañía de teatro. La cuestión es si es legítimo y honesto que un teatro reciba subvenciones de un partido político que se encuentra en las antípodas de la ética y los valores que defienden sus artistas. ¿Es aceptable callar solo lo imprescindible para no perder las ayudas que dan viabilidad a un proyecto artístico y crítico con el poder? ¿Significa eso que la compañía ha perdido toda fuerza moral para denunciar la injusticia desde el escenario? Un enemigo del pueblo pone en cuestión la libertad real y de voto de los ciudadanos, al tiempo que plantea una defensa de la libertad de expresión, la duda y el derecho a discrepar sobre las verdades aparentemente inamovibles. En palabras del propio Rigola: “¿Es legítimo votar pensando más en los intereses propios que en el bien común? ¿Tengo derecho a vender mi voto? Si eso es lo que pretendo, ¿debo ser privado de ese voto? ¿Cuántas veces nos está permitido desviar la mirada ante una injusticia a cambio de no perder el trabajo o herir a una persona o perder una posición o arriesgar nuestro físico? ¿Qué somos capaces de callar a cambio de la supervivencia económica de nuestra familia?”.



El Pavón Teatro Kamikaze
C/Embajadores, 9
Del 29 de agosto al 7 de octubre




NP

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